Exclusión digital: la nueva forma de discriminación en las escuelas

La realidad de muchos niños y jóvenes va más allá de los retos académicos: en las aulas y patios escolares, cada vez es más común que quienes no tienen acceso a internet o a determinados videojuegos sean víctimas de exclusión y discriminación social.

El fenómeno se observa con mayor fuerza en estudiantes que no cuentan con celulares, tabletas o computadoras, lo que les impide participar en conversaciones grupales que giran en torno a videojuegos populares como Roblox, Minecraft o Fortnite. Para muchos menores, no poder hablar el mismo “lenguaje digital” significa quedar fuera del círculo de amistades, ser objeto de burlas o sentir que no pertenecen al grupo.

Psicólogos educativos advierten que esta exclusión genera un impacto emocional profundo, que puede traducirse en baja autoestima, ansiedad, aislamiento e incluso en rechazo a la escuela. “Cuando un niño no logra encajar porque no tiene acceso a lo que la mayoría comenta, se siente invisible. Esto afecta su desarrollo socioemocional y su sentido de pertenencia”, señaló la psicóloga escolar Ana Ríos.

A nivel social, este tipo de discriminación refleja la brecha digital, donde no todos los hogares tienen los recursos para costear internet, dispositivos o juegos. La situación se agrava en comunidades rurales y familias de bajos ingresos, lo que convierte la carencia de acceso tecnológico en un nuevo factor de desigualdad.

Expertos en educación sugieren que las escuelas asuman un rol activo para combatir estas prácticas, fomentando actividades inclusivas que no dependan de la tecnología, y promoviendo valores como el respeto, la empatía y la convivencia sana. “Es importante enseñar a los niños que la amistad no debe depender de un dispositivo o de un videojuego, sino de la solidaridad y el compañerismo”, añadió Ríos.

El desafío, concluyen especialistas, es doble: reducir la brecha digital con políticas públicas de acceso equitativo y, al mismo tiempo, fortalecer la educación socioemocional en los planteles para que ningún niño o joven se sienta excluido por no tener lo que otros poseen.

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