Este 9 de julio, la Tierra alcanzó el afelio, su punto más lejano del Sol en el año, a unos 152 millones de kilómetros de distancia. A pesar de lo que muchos podrían pensar, esta mayor distancia no implica temperaturas más frías, ni siquiera en Panamá, que vive una estación lluviosa y calurosa de forma simultánea.
Las estaciones del año no dependen de qué tan cerca o lejos estamos del Sol, sino de la inclinación del eje terrestre (23,5°), que determina cómo llegan los rayos solares a cada zona del planeta. En julio, el hemisferio norte (donde se encuentra Panamá) está inclinado hacia el Sol, por lo que recibe más luz solar directa, aunque el planeta esté más alejado.
En el caso de Panamá, país tropical ubicado cerca del ecuador, los cambios de estaciones no son extremos, pero sí se perciben variaciones en la intensidad del sol, las lluvias y la humedad. La combinación de alta radiación solar y humedad genera una sensación térmica elevada, especialmente en esta época del año.
A diferencia de países con estaciones marcadas, en Panamá el verano (época seca) ocurre entre diciembre y abril, cuando el Sol está más cerca. Sin embargo, la sensación de calor es constante durante casi todo el año debido a su ubicación geográfica. Esto demuestra que lo que más influye en el clima local no es la distancia al Sol, sino la inclinación del planeta y las condiciones atmosféricas propias de la región.
Vía /CNN en español
















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