El costo de vida en Panamá continúa siendo uno de los principales temas de interés ciudadano, especialmente tras el cambio de gobierno entre Laurentino Cortizo y José Raúl Mulino. Aunque los indicadores macroeconómicos reflejan cierta estabilidad, los panameños aún perciben presión en sus bolsillos debido a los altos precios de alimentos, vivienda y servicios básicos.
Estabilidad inflacionaria, pero con retos cotidianos
Durante el quinquenio de Laurentino Cortizo, Panamá mantuvo una inflación relativamente baja en comparación con otros países de la región. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), la inflación cerró 2023 en 1.6 %, y en 2024 bajó incluso a 0.7 %, gracias al control de precios y subsidios temporales sobre combustibles y alimentos.
Sin embargo, esa estabilidad no siempre se tradujo en una reducción real del costo de vida. Los panameños continuaron enfrentando aumentos en el alquiler, la canasta básica y los servicios, reflejando que el país sigue siendo uno de los más caros de Centroamérica.
Con la llegada del presidente José Raúl Mulino en 2024, la economía mantiene la tendencia de baja inflación, pero enfrenta nuevos desafíos: una menor recaudación fiscal, efectos climáticos sobre el Canal de Panamá y una creciente deuda pública que limita el gasto social.
Factores que inciden en el costo de vida actual
- Dependencia de importaciones: más del 80 % de los alimentos que consumen los panameños proviene del exterior, lo que hace vulnerable al país ante los precios internacionales.
- Impactos climáticos: la sequía que afecta al Canal ha reducido ingresos y presiona las tarifas energéticas.
- Deuda pública y déficit fiscal: la necesidad de estabilizar las finanzas obliga al gobierno a reducir subsidios, lo que puede elevar algunos costos al consumidor.
- Mercado laboral: aunque la tasa de empleo formal muestra signos de recuperación, los salarios no han crecido al ritmo de los precios.
¿Qué podemos esperar del gobierno de Mulino?
Los analistas coinciden en que el enfoque financiero de la administración Mulino estará marcado por tres prioridades:
- Sostenibilidad fiscal: contener el déficit y mejorar la eficiencia del gasto público sin afectar la inversión social.
- Reactivación económica: impulsar proyectos de infraestructura y atraer inversión extranjera directa, especialmente en sectores logísticos, tecnológicos y energéticos.
- Protección del poder adquisitivo: evaluar nuevos subsidios focalizados y fomentar la producción nacional para reducir la dependencia importadora.
A corto plazo, el país podría mantener una inflación controlada —estimada por organismos internacionales en torno al 2 %—, pero la población podría seguir sintiendo el peso de la desaceleración económica y los ajustes fiscales necesarios para equilibrar las finanzas.
Enfoque social y humano
En un país donde el costo de la canasta básica supera los $300 mensuales, las familias de ingresos bajos siguen siendo las más afectadas. El reto del actual gobierno será equilibrar la estabilidad macroeconómica con políticas que lleguen al ciudadano común, fomentando empleo digno, apoyo al agro y reducción de brechas sociales.
Como señala un economista local:
“La economía panameña sigue siendo fuerte, pero el desafío está en que esa estabilidad llegue al plato y al bolsillo de la gente.”
El tiempo restante del mandato de José Raúl Mulino será decisivo para determinar si Panamá logra consolidar su estabilidad financiera sin sacrificar el bienestar social de su población.
















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