Mordeduras de serpiente: un riesgo silencioso y cómo actuar ante una emergencia

El 19 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Mordedura de Serpiente, una fecha que busca alertar sobre el impacto que este problema tiene en la salud pública mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año entre 81,000 y 138,000 personas mueren por mordedura de serpiente y hasta 400,000 sufren discapacidades permanentes.

En Panamá, país con una rica biodiversidad, habitan más de 140 especies de serpientes, de las cuales al menos 25 son venenosas. Entre las más conocidas se encuentran la nauyaca (Bothrops asper), la cascabel (Crotalus durissus), la coral verdadera (Micrurus spp.) y la boca de sapo (Lachesis stenophrys). Aunque cumplen un papel esencial en los ecosistemas, sus mordeduras pueden ser mortales si no se actúa a tiempo.

Las mordeduras suelen ocurrir en áreas rurales, agrícolas y selváticas, donde el contacto con estas especies es más frecuente. Las víctimas, en su mayoría, son trabajadores del campo, lo que convierte este problema en un asunto no solo de salud, sino también humano, social y económico, pues afecta directamente a familias que dependen del sustento diario.

Primeros auxilios en caso de mordedura

Los especialistas del Ministerio de Salud (Minsa) y la Caja de Seguro Social (CSS) recomiendan seguir estos pasos mientras llega ayuda médica:

  • Mantener la calma y evitar que la persona camine o se mueva en exceso.
  • Inmovilizar la extremidad afectada y mantenerla en reposo.
  • Retirar anillos, pulseras o calzado ajustado, ya que puede producirse inflamación.
  • No cortar, succionar, ni aplicar torniquetes.
  • Trasladar al afectado lo antes posible al centro de salud más cercano, donde se le administrará suero antiofídico.

En Panamá, los hospitales regionales y nacionales cuentan con antídotos especializados, siendo vital llegar a estas instalaciones en las primeras horas tras la mordedura.

El llamado en este día es a la prevención: usar botas y ropa adecuada en áreas rurales, evitar caminar descalzo, no manipular serpientes y educar a la comunidad sobre cómo actuar. La mordedura de serpiente no debe verse como un hecho aislado, sino como un problema de salud pública que exige coordinación, educación y solidaridad.

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