Trump convence a Coca-Cola de volver al azúcar de caña y desata polémica en la industria alimentaria de EE.UU.

Presidente Trump recibió la botella de Coca-Cola Light inaugural conmemorativa presidencial de manos del presidente y director ejecutivo de Coca-Cola Company, James Quincey.🇺🇸 Cortesía @margomartin

En un movimiento tan simbólico como polémico, el expresidente de Estados Unidos y actual aspirante a la reelección, Donald J. Trump, anunció en su red social Truth que Coca-Cola ha accedido a endulzar nuevamente su bebida clásica con azúcar de caña, reemplazando el jarabe de maíz de alta fructosa, tras conversaciones personales con la empresa.

“Será una decisión muy acertada por su parte, ya lo veréis. ¡Es simplemente mejor!”, escribió Trump, cuya afición por la Coca-Cola es bien conocida.

El anuncio no ha sido confirmado oficialmente por la compañía, que en un breve comunicado agradeció el entusiasmo del exmandatario y prometió “más detalles” próximamente. Sin embargo, no es la primera vez que Coca-Cola comercializa productos con azúcar de caña: desde 2005 importa versiones mexicanas en botellas de vidrio, muy populares entre los consumidores que prefieren sabores más “auténticos”.

 Trump, la Coca-Cola y el botón rojo

Trump ha hecho de su vínculo con la Coca-Cola una anécdota de Estado. Durante su primer mandato, instaló un botón rojo en el escritorio del Despacho Oval para solicitar su Coca-Cola light favorita a cualquier hora del día. Pese al cambio que promueve, la modificación no afectará a la versión dietética de la bebida, que no contiene azúcar ni jarabe de maíz.

Detrás del anuncio hay también una estrategia política. El cambio coincide con el nuevo enfoque de salud impulsado por su gabinete, en especial por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien lidera la campaña MAHA (Make America Healthy Again), centrada en reducir el uso de edulcorantes y colorantes artificiales.

La reacción: productores de maíz preocupados

El movimiento ha generado fuerte rechazo en la industria del maíz. John Bode, presidente de la Asociación de Refinadores de Maíz, criticó la medida argumentando que:

“Reemplazar el jarabe de maíz de alta fructosa con azúcar de caña costaría miles de empleos en la manufactura de alimentos de EE.UU., deprimiría los ingresos agrícolas y aumentaría las importaciones de azúcar extranjera, todo sin ningún beneficio nutricional”.

Los productores advierten que esta decisión podría alterar el equilibrio de la industria agroalimentaria nacional, al desplazar una cadena de suministro construida durante décadas alrededor del maíz.

Política, marketing y relaciones corporativas

Coca-Cola, como otras grandes empresas estadounidenses, ha buscado mantener buenas relaciones con Trump. Durante su segunda investidura presidencial, la empresa donó cerca de 290 mil dólares y entregó al mandatario una edición especial conmemorativa de Coca-Cola light. Incluso Pepsi y Coca-Cola unieron sus logos en un anuncio publicado a toda página elogiando las políticas proindustria del expresidente.

“El presidente Trump está luchando para hacer crecer la fabricación estadounidense. Esto es lo que hacen cada día las empresas de bebidas estadounidenses”, señalaba el comunicado conjunto.

Vía /El País

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