Panamá vive un momento de creciente atención a los problemas de salud mental, motivado por estadísticas recientes, el impacto de la pandemia, y la demanda de mayor acceso a servicios y apoyo psicosocial.
¿Cuántas personas tienen un diagnóstico de salud mental?
- Según un estudio llamado El desafío invisible: salud mental en el trabajo realizado por Konzerta, 43% de los trabajadores en Panamá indican haber tenido o tener un diagnóstico de salud mental. Entre estos diagnósticos, los más comunes son ansiedad generalizada, ansiedad social, TDAH y trastorno depresivo mayor.
- Otro dato de la Caja de Seguro Social (CSS) señala que aproximadamente 10% de la población padece algún trastorno mental que no ha sido diagnosticado, lo que sugiere que la cifra real de personas afectadas podría ser mucho mayor.
- Un informe previo indicaba que cerca del 30% de los panameños podría estar enfrentando algún padecimiento de salud mental, en diferentes grados (leve, moderado, severo).
Principales enfermedades o trastornos mentales en Panamá
Los trastornos que aparecen con mayor frecuencia en los reportes o estudios son:
- Ansiedad generalizada (preocupación excesiva, constantes niveles de estrés)
- Depresión
- Trastornos de ansiedad social
- Trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
- Trastornos afectivos (estos incluyen estados depresivos mayores, trastornos bipolares)
- Trastornos relacionados al uso de sustancias psicoactivas, dependencia o abuso
- Otras condiciones menos frecuentes pero presentes: esquizofrenia, episodios psicóticos, trastornos del sueño y del comportamiento, trastornos emocionales asociados a situaciones de estrés, aislamiento o crisis sociales.
Retos y barreras conocidas
- Muchos casos no están diagnosticados o tratados oportunamente, ya sea por falta de acceso, falta de especialistas, estigma social o falta de políticas aplicadas en empresas y comunidades.
- Número limitado de especialistas: psiquiatras, psicólogos clínicos y enfermeras especializadas en salud mental no cubren todas las necesidades en especial en áreas rurales.
- Grandes brechas en la atención en servicios públicos, infraestructura, financiamiento, además de recursos para salud mental que aún no se han desarrollado completamente pese a que ya existe legislación que reconoce este derecho.
















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