Aunque las fresas son una de las frutas más queridas por su sabor y valor nutricional, no todos pueden disfrutarlas. En Panamá y el mundo, existen personas que desarrollan alergia a las fresas, una reacción que puede ser leve o, en casos extremos, poner en riesgo la vida.
Especialistas en alergología explican que este tipo de alergia se produce cuando el sistema inmunológico identifica erróneamente ciertas proteínas naturales de la fruta como una amenaza, generando una respuesta inflamatoria. Esta reacción libera histamina, la sustancia responsable de síntomas como picazón, enrojecimiento, hinchazón, congestión nasal o urticaria.
En los casos más severos, la persona puede sufrir anafilaxia, una reacción alérgica generalizada que requiere atención médica inmediata.
Otro aspecto interesante es que algunas personas con alergias al polen, especialmente al del abedul, pueden experimentar molestias al consumir fresas, debido a la similitud de sus proteínas (síndrome de alergia oral).
Los médicos recomiendan que quienes sospechen una alergia alimentaria acudan a un especialista para realizarse pruebas cutáneas o de laboratorio que confirmen el diagnóstico.
Además, es vital leer las etiquetas de los productos procesados y evitar el consumo de alimentos que puedan contener extractos o esencias de fresa.
En casos diagnosticados, se aconseja tener siempre a mano antihistamínicos o epinefrina, según las recomendaciones médicas.
Más allá del gusto o la moda alimentaria, esta condición recuerda la importancia de conocer lo que comemos y escuchar las señales del cuerpo.
















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