Con el objetivo de garantizar el acceso a alimentos básicos a precios accesibles, el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) inauguró La Tienda del Pueblo en el Frigo de San Antonio, en la ciudad de Panamá.
Esta moderna instalación busca aliviar el impacto del costo de vida y fortalecer la red de distribución de productos nacionales, beneficiando tanto a consumidores como a productores del país.
El establecimiento, que opera de 7:00 a.m. a 1:00 p.m., ofrece productos esenciales como arroz, azúcar, café, guandú, atún, jamonilla, espagueti, lentejas y porotos, con precios que van desde 0.25 a 1.25 balboas, permitiendo a las familias panameñas acceder a la canasta básica sin comprometer su presupuesto.
Con capacidad para atender a más de 3,000 personas por día, la tienda ofrece un espacio amplio, climatizado y con atención ágil, diseñada para garantizar una experiencia cómoda, ordenada y segura.
El director general del IMA, Nilo Murillo, destacó que esta iniciativa “busca ofrecer alimentos de calidad a precios justos, protegiendo el bolsillo de las familias panameñas y asegurando que nadie se quede sin la posibilidad de acceder a los productos esenciales”.
Entre los artículos disponibles destacan:
- Arroz (B/.1.25 el paquete de 5 lb)
- Atún en lata (B/.0.30)
- Azúcar (B/.0.40)
- Café (B/.0.75)
- Espagueti (B/.0.25)
- Guandú (B/.0.50)
- Jamonilla (B/.1.00)
- Lentejas (B/.0.50)
- Porotos (B/.0.50)
Sin embargo, más allá de los precios bajos, La Tienda del Pueblo abre un debate importante:
¿podrán estas tiendas ayudar a reducir las largas filas que se forman durante los operativos de distribución de alimentos?, ¿representan realmente una vía sostenible para que los productores nacionales vendan sus cosechas a precios justos, sin intermediarios que reduzcan sus ganancias?
Especialistas en desarrollo rural y economía social coinciden en que proyectos como este deben ir acompañados de políticas de apoyo directo al productor, fortalecimiento de la logística de distribución y mecanismos de control de precios que garanticen equidad para ambas partes: quienes producen y quienes consumen.
En un contexto donde la inflación alimentaria y la desigualdad golpean con fuerza a los sectores más vulnerables, iniciativas como La Tienda del Pueblo no solo representan una ayuda económica inmediata, sino también un paso hacia una Panamá más solidaria, justa y con soberanía alimentaria.














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