En Panamá, miles de adultos mayores enfrentan la pérdida de audición, una condición que no solo afecta su salud, sino también su vida social y emocional. Especialistas advierten que la hipoacusia (disminución progresiva de la audición) comienza a manifestarse a partir de los 60 años y se acentúa con el paso del tiempo.
De acuerdo con la Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (Minsa), más de 120,000 adultos mayores en el país presentan algún grado de pérdida auditiva. Sin embargo, solo un pequeño porcentaje accede a audífonos o tratamientos adecuados debido a los altos costos de equipos y la limitada cobertura de programas públicos.
Un problema médico y humano
La falta de audición suele llevar a muchos abuelos a aislarse de la familia y amigos, lo que aumenta los riesgos de depresión, ansiedad y deterioro cognitivo. A ello se suma que, en muchos hogares, no existe la paciencia ni el acompañamiento necesario para que el adulto mayor se comunique con facilidad.
Especialistas recomiendan a las familias estar atentas a las señales tempranas: subir demasiado el volumen del televisor, pedir constantemente que se repita lo que se dijo o evitar conversaciones en grupo.
¿Dónde acudir y cómo ayudar?
- Los centros de salud del Minsa y las clínicas de la CSS cuentan con servicios de audiología donde se puede obtener un diagnóstico temprano.
- Existen fundaciones y programas sociales que apoyan en la adquisición de audífonos a bajo costo.
- En el hogar, la clave está en la empatía: hablar despacio, de frente, y no excluir al adulto mayor de las conversaciones familiares.
Más allá de la medicina
La audición no solo es un tema de salud: es un derecho a la inclusión y a la dignidad. Brindar atención y apoyo a los adultos mayores con problemas auditivos significa mejorar su calidad de vida y reforzar los lazos familiares.















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