La deserción escolar: un costo educativo, social y económico palpable

Panamá enfrenta un reto creciente: cientos de miles de niños, niñas y adolescentes no están recibiendo la educación que deberían. Datos recientes muestran que aproximadamente 100,000 estudiantes entre 4 y 17 años están fuera del sistema educativo, y unos 192,000 están en riesgo de abandono o exclusión escolar.

Causas y consecuencias

Las razones del abandono escolar en Panamá son múltiples:

  • Económicas y sociales: Muchas familias no cuentan con los recursos para mantener uniformes, materiales, transporte, alimentación.
  • Sobreedad: Estudiantes que repiten cursos o que llegan al nivel adecuado de edad más tarde, lo que contribuye al abandono.
  • Barreras geográficas y falta de oferta educativa en zonas rurales, comunidades indígenas y comarcas, donde las escuelas pueden estar muy lejos o en condiciones deficientes.
  • Impactos recientes como la pandemia, interrupciones educativas, limitaciones tecnológicas que han atrasado el aprendizaje y dificultado la continuidad de clases.

El atraso educativo y su costo para el Estado

  • Se estima que más de 100,000 niños y adolescentes están excluidos del sistema, lo que implica que el Estado pierde la inversión realizada en estos estudiantes (infraestructura, docentes, materiales) cuando estos no completan sus estudios.
  • Además, la sobreedad —alumnos uno o dos años atrasados— representa costos adicionales para el sistema educativo: repetir grados, hacer clases de recuperación, programas especiales, recursos humanos extras.
  • Un ejemplo: en 2023, 9,145 estudiantes desertaron del sistema educativo, lo que representa un 1.3% de los matriculados, y anteriormente en 2022 la cifra fue mayor, lo que evidencia que la deserción no es un problema menor, sino recurrente.

Impacto social y económico

  • A mediano y largo plazo, escolaridad incompleta reduce las oportunidades laborales de los jóvenes, lo que se traduce en menor productividad, ingresos más bajos, mayor vulnerabilidad económica.
  • También genera costos sociales: mayor riesgo de pobreza, exclusión, problemas de salud mental y física, y puede alimentar ciclos de pobreza intergeneracional.
  • Para el Estado, mantener niños fuera de la escuela significa no aprovechar el capital humano potencial, y perder parte de la inversión pública en educación que no se traduce en habilidades.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *