Entre la rapidez y la salud: ¿Por qué la comida chatarra sigue ganando terreno?

En Panamá, como en gran parte del mundo, la comida chatarra continúa siendo la opción favorita de miles de personas, pese a las advertencias médicas sobre sus consecuencias en la salud. Su bajo costo, la rapidez con que se prepara y el fuerte atractivo publicitario han convertido a hamburguesas, frituras y gaseosas en parte de la rutina diaria de muchas familias.

De acuerdo con nutricionistas, este fenómeno responde a factores económicos y culturales. En comparación, una comida rápida suele ser más barata y accesible que un plato balanceado con vegetales, proteínas y frutas. Además, la disponibilidad de locales de comida rápida en casi cada esquina facilita su consumo frente a la limitada oferta de restaurantes o fondas con menús realmente saludables.

A ello se suma el tiempo: en medio de la rutina laboral y escolar, la comida chatarra resulta ser la alternativa más conveniente. “La gente busca rapidez y saciar el hambre de inmediato, aunque eso signifique sacrificar nutrientes esenciales”, explica la doctora Mariela González, especialista en nutrición comunitaria.

Sin embargo, esta preferencia tiene un alto costo. El Ministerio de Salud ha advertido que el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados está vinculado con la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión y otras enfermedades crónicas no transmisibles que afectan cada vez más a la población panameña.

Ante este panorama, especialistas recomiendan fomentar la educación nutricional desde la infancia, promover el consumo de productos locales como frutas, tubérculos y granos, y facilitar el acceso a menús saludables a precios accesibles. “No se trata de prohibir, sino de equilibrar y enseñar a la población que comer sano también puede ser sabroso, económico y sostenible”, concluyó González.

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