Panamá fortalece reglamentos técnicos de alimentos para proteger la salud y el bienestar

Con el liderazgo del ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, se instaló la primera mesa nacional para revisar y actualizar los reglamentos técnicos de alimentos sensitivos, como lácteos, cárnicos, granos y hortalizas.

El encuentro reunió a productores, instituciones públicas y asociaciones de consumidores, marcando un paso clave hacia la protección de la salud de las familias panameñas y la garantía de alimentos seguros y de calidad en la mesa de todos.

Protección al consumidor y seguridad alimentaria

Uno de los puntos más destacados fue la necesidad de asegurar que los productos que se consumen en el país cumplan con normas claras, modernas y basadas en estándares internacionales. De esta forma, se busca evitar riesgos sanitarios, fortalecer la producción nacional y garantizar certeza jurídica para quienes producen y comercializan alimentos.

“El reglamento técnico no es un simple requisito, es una herramienta que protege al consumidor y asegura que cada panameño reciba un producto seguro y nutritivo”, subrayó Moltó durante la sesión.

Trabajo conjunto por el bienestar del país

El proceso no será solo técnico, sino también participativo e inclusivo. Se conformarán comités por cada rubro alimenticio donde estarán representados productores, autoridades y consumidores. Esto permitirá que la regulación responda tanto a las necesidades de los sectores productivos como al derecho ciudadano de acceder a alimentos seguros.

Beneficios sociales directos

  • Mayor seguridad en la mesa de las familias panameñas.
  • Transparencia en los procesos de producción y venta de alimentos.
  • Impulso a la producción local con reglas claras y justas.
  • Protección a grupos vulnerables, como niños y adultos mayores, que son más sensibles a los efectos de una mala alimentación.

Una visión de futuro

El Gobierno Nacional destacó que este esfuerzo busca establecer un precedente en la forma de construir política alimentaria en Panamá, priorizando la salud, el bienestar social y la competitividad productiva.

Con este paso, el país avanza hacia un sistema más justo y seguro para los consumidores, garantizando que cada producto que llegue a la mesa de los hogares cumpla con altos estándares de calidad y nutrición.

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