Cada 22 de agosto el mundo conmemora el Día Internacional del Folclor, una fecha proclamada por la UNESCO en 1960 para resaltar el valor de las tradiciones populares como parte del patrimonio cultural de los pueblos. En Panamá, este día adquiere una relevancia especial, pues el folclor no solo es una expresión artística, sino un símbolo vivo de identidad nacional.
El folclor en la historia panameña
El folclor panameño nace de la fusión cultural de tres grandes raíces: la indígena, la africana y la española. Este mestizaje se refleja en las danzas, la música, los cantos, las vestimentas y las costumbres que aún perduran en todas las provincias. La pollera, los tambores, los diablos sucios de Los Santos y los congos de Colón son claros ejemplos de cómo cada región conserva y transmite su propia riqueza cultural.
Los principales precursores del folclor
El rescate y la difusión del folclor en Panamá tienen nombres propios. Entre los pioneros destacan:
- Manuel F. Zárate y Dora Pérez de Zárate, quienes con sus investigaciones y el Festival Nacional de La Mejorana en Guararé consolidaron espacios para la preservación de las tradiciones.
- Catalina Carrasco, investigadora de las danzas y música popular panameña.
- Manuel y Rosa María Espinosa, promotores de la difusión de la pollera y de las expresiones dancísticas.
- Graciela Dixon y otros gestores culturales afrodescendientes, que mantuvieron vivas las tradiciones congo y afroantillanas.
Su legado permitió que las nuevas generaciones tuvieran acceso a un patrimonio cultural organizado, estudiado y transmitido.
Importancia para la identidad nacional
El folclor panameño no es solo un espectáculo. Es la memoria viva de los pueblos, la forma en que las comunidades mantienen su historia y su sentido de pertenencia. A través de los cantos, versos, décimas y bailes, se narran los valores, las luchas y las esperanzas de la nación.
En tiempos de globalización, mantener estas tradiciones fortalece la identidad cultural y genera un puente entre las generaciones. Niños, jóvenes y adultos encuentran en el folclor un espacio de orgullo y unidad nacional.
Un compromiso educativo y social
Más allá de las festividades, el Día Internacional del Folclor es un llamado a educar a las nuevas generaciones sobre la importancia de valorar las raíces. Iniciativas escolares, festivales y talleres comunitarios cumplen la función de garantizar que estas tradiciones no se pierdan y continúen siendo un pilar de la cultura panameña.
En palabras de muchos gestores culturales: “El folclor no se guarda en museos, se vive en las calles, en los pueblos y en cada celebración donde Panamá se reconoce a sí misma”.














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