En Panamá, los problemas de vesícula —especialmente la litiasis vesicular o “piedras” en la vesícula— se han convertido en una de las causas más frecuentes de consultas médicas y cirugías en el área de gastroenterología y cirugía general. Aunque no existen cifras oficiales recientes, especialistas señalan que la incidencia en el país sigue la tendencia regional: entre un 10 % y 20 % de la población adulta puede presentar cálculos biliares, siendo más común en mujeres y personas mayores de 40 años.
Las causas son variadas, pero suelen estar relacionadas con factores genéticos, sobrepeso, dietas altas en grasas y azúcares, sedentarismo, así como cambios hormonales en el caso de las mujeres. Los síntomas más frecuentes incluyen dolor abdominal en el lado derecho, náuseas, vómitos y, en casos graves, fiebre e ictericia.
Médicos panameños advierten que muchos pacientes llegan a la sala de operaciones por no haber atendido a tiempo los primeros síntomas o por desconocer que la enfermedad puede prevenirse. “La cirugía no siempre es la primera opción; con hábitos saludables, un control de peso adecuado y revisiones médicas regulares se pueden evitar complicaciones”, señala un gastroenterólogo del Hospital Santo Tomás.
Para quienes sí requieren cirugía —la llamada colecistectomía—, es fundamental una preparación previa que incluya análisis médicos completos, control de enfermedades crónicas y seguimiento de las indicaciones del cirujano. Posteriormente, la dieta baja en grasas, las comidas fraccionadas y el retorno progresivo a la actividad física ayudan a una mejor recuperación.
Más allá de los aspectos médicos, la litiasis vesicular también es un tema social y humano. En muchas familias panameñas, la enfermedad genera ausencias laborales, gastos médicos y preocupación emocional. Por eso, los expertos insisten en que la prevención, la educación en salud y el acceso oportuno a la atención son claves para reducir el impacto de esta condición en la población.















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