Veintiún estudiantes panameños han logrado un hito sin precedentes al coronarse campeones mundiales de cálculo mental en el Campeonato Internacional celebrado en Camboya, una de las competencias más exigentes del mundo en esta disciplina. Frente a más de 800 participantes de Asia, Europa, África y América, los jóvenes talentos demostraron que Panamá tiene un lugar en el podio de la excelencia intelectual.
Representando al programa Aloha Mental Arithmetic Panamá, los estudiantes resolvieron 70 complejas operaciones matemáticas en tan solo cinco minutos, superando a competidores de países con larga tradición en cálculo mental. Este logro no solo es una medalla más para el país, sino una afirmación poderosa del talento que emerge desde las aulas panameñas.
Lo más valioso de esta hazaña es su raíz humana y colectiva. Estos jóvenes provienen de distintas provincias, lo que refleja un país con potencial repartido por todo su territorio. Sus historias tienen detrás a familias comprometidas, docentes entregados y una comunidad educativa que cree en el poder transformador del conocimiento. La metodología Aloha, que emplea el ábaco como motor de aprendizaje, ha sido clave para fortalecer la concentración, la memoria y la confianza de estos niños.
Felicidades a la señora Tamarys Miranda, madre de Karin y Kevin Powell quienes ganaron el primer lugar en el Campeonato de Cálculo realizado hoy en Camboya.
Eres un ejemplo a seguir y fuente de inspiración para muchas madres.
Un abrazo fuerte a todos los papás y mamás de la gran familia ALOHA Panamá. Vía Instagram
Esta victoria no es casualidad. Es el resultado de un esfuerzo constante y coordinado, donde la educación, el esfuerzo y el amor por aprender se conjugan para abrir nuevas puertas. No es solo un logro académico: es una señal de esperanza, un recordatorio de lo que Panamá puede lograr cuando apuesta por el desarrollo temprano del talento.
Los campeones panameños hoy inspiran a toda una generación. En un momento en que el país necesita ejemplos positivos, ellos nos recuerdan que la disciplina, el entrenamiento y el apoyo familiar y docente pueden convertir el potencial en triunfo. Panamá no solo tiene grandes mentes: también tiene futuro.















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