¿Qué deben hacer los bocatoreños para reactivar su economía?

La retirada de Chiquita Brands, la mayor empresa empleadora en Bocas del Toro, dejó a más de 6,500 trabajadores sin sustento, en una provincia marcada ya por la desigualdad, el desempleo y el abandono institucional. El anuncio de la compañía —provocado por semanas de protestas y bloqueos— marcó un punto de quiebre para una región que por décadas ha vivido entre plantaciones de banano, olvido estructural y promesas que no llegan.

Las pérdidas económicas superan los 75 millones de dólares, según estimaciones del propio sector empresarial, mientras los efectos se sienten en cada rincón: estantes vacíos, turismo paralizado, transporte limitado y miles de familias al borde del colapso.

“Sin trabajo no hay vida. Nos quitaron la única entrada fija que teníamos, ahora hay que luchar con lo que se pueda”, dice Roberto Saldaña, trabajador bananero despedido, mientras recoge leña para vender en Almirante.

Cortesía video vía Twitter Álvaro Alvarado

La salida de Chiquita puede ser el inicio de una nueva etapa si se asume con visión y unidad. Para avanzar, Bocas del Toro necesita:

1. Fortalecer el turismo interno y comunitario

  • Crear rutas ecoturísticas gestionadas por comunidades locales.
  • Potenciar atractivos culturales, gastronómicos e indígenas.
  • Establecer alianzas con operadores nacionales.

2. Fomentar el emprendimiento rural

  • Cooperativas agrícolas, piscicultura, producción artesanal.
  • Apoyo técnico y financiamiento solidario.
  • Capacitaciones en marketing, digitalización y finanzas básicas.

3. Diversificar la producción agrícola

  • Apostar por cacao, plátano, ñame, coco y productos orgánicos.
  • Impulsar alianzas entre productores y supermercados o exportadores.

4. Exigir inversión pública y justicia territorial

  • Acceso a carreteras, electricidad, internet y salud.
  • Creación de un fondo de emergencia para emprendedores locales.
  • Mesas de diálogo permanentes con el Gobierno y el sector privado.

“Bocas no puede depender de una sola empresa. Necesitamos formar a nuestros jóvenes, organizar nuestras comunidades y exigir respeto. Esta tierra es rica, lo que falta es voluntad”, comenta Rosario Muñoz, profesora jubilada de Changuinola.

Camino difícil, pero posible

El presidente José Raúl Mulino ha insistido en que se busca negociar el regreso de Chiquita o una nueva figura que retome la actividad bananera. Sin embargo, los bocatoreños no quieren volver a depender de una sola fuente.

Mientras tanto, la sociedad civil, la juventud y las mujeres lideran pequeñas iniciativas productivas, mercados solidarios, reactivación del turismo local y redes de comercio entre comunidades. La esperanza está viva, pero necesita organización, recursos y acompañamiento.

Bocas del Toro ha sido resiliente antes. Hoy, más que nunca, necesita una alianza entre Estado, empresa privada y ciudadanía que apueste por el desarrollo con dignidad, diversidad económica y justicia social.

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