La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una ambiciosa iniciativa global para que los países aumenten en un 50 % los precios del alcohol, tabaco y bebidas azucaradas en los próximos 10 años, a través de impuestos especiales. La estrategia, llamada “3 por 35”, tiene dos objetivos clave: reducir el consumo de productos perjudiciales como el tabaco, el alcohol y el azúcar lo que ayudaría a generar fondos para fortalecer los sistemas de salud.
De aplicarse esta propuesta en Panamá, el impacto sería significativo. Por un lado, permitiría reducir las tasas de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer, todos problemas que afectan a miles de panameños y generan altos costos al sistema de salud. Por otro lado, aumentaría los ingresos fiscales que podrían destinarse a programas de prevención, atención primaria y educación en salud.
Según datos del Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, los tratamientos relacionados con enfermedades no transmisibles suponen una gran carga económica anual. Aplicar impuestos adicionales a productos nocivos permitiría al Estado contar con recursos frescos y sostenibles, como ya ha ocurrido con el impuesto al tabaco, cuyos fondos se destinan parcialmente a campañas de prevención del cáncer.
No obstante, también podrían surgir desafíos: resistencia de las industrias afectadas, impacto en el bolsillo de los consumidores y la necesidad de una fiscalización eficaz. Expertos advierten que, para que la medida sea efectiva, debe ir acompañada de educación nutricional, regulación de publicidad y etiquetado claro, especialmente en los sectores más vulnerables.















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