La esquizofrenia: un desafío humano y social en Panamá

La esquizofrenia es considerada una de las enfermedades mentales más devastadoras del mundo, no solo por los síntomas que genera en quienes la padecen, sino también por el impacto que causa en sus familias y en la sociedad. Se estima que alrededor del 1 % de la población mundial vive con este trastorno, caracterizado por alucinaciones, delirios y pensamientos desorganizados.

En Panamá, especialistas advierten que la esquizofrenia suele aparecer entre los 15 y 30 años, afectando a jóvenes en pleno desarrollo de sus proyectos de vida. Aunque el sistema de salud ofrece atención en psiquiatría y psicología, persisten las quejas sobre la falta de especialistas y la dificultad de acceso a tratamientos continuos.

El mayor riesgo para los pacientes es el aislamiento y el suicidio: las cifras señalan que entre el 10 y 15 % de quienes viven con esquizofrenia podrían atentar contra su vida si no reciben el apoyo necesario. Por ello, el diagnóstico temprano, la medicación y el acompañamiento psicosocial son vitales.

Sin embargo, la enfermedad no solo se enfrenta en los hospitales, sino también en la calle, el trabajo y la comunidad. El estigma y la discriminación hacen más dura la vida de quienes la padecen, limitando sus oportunidades y profundizando la exclusión social.

Expertos coinciden en que la empatía, el apoyo familiar y una sociedad más informada son tan importantes como los medicamentos. “Cuando hay comprensión y acompañamiento, una persona con esquizofrenia puede estudiar, trabajar y llevar una vida plena”, resaltó un psiquiatra del Hospital Santo Tomás.

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