Miles de panameños, incluyendo muchos niños, viven atrapados en una espera que desborda justicia y esperanza. La mora quirúrgica en Panamá no solo afecta a adultos; también golpea con fuerza a quienes aún no tienen voz para defenderse.
Retraso quirúrgico pediátrico: un problema urgente
El Hospital de Especialidades Pediátricas, en la Ciudad de la Salud, atiende a más de 1,700 niños urgente por cirugías pendientes. A pesar de disponer ya de seis quirófanos modernos operativos, el rezago es enorme. Procedimientos como adenoamigdalectomías, circuncisiones y hernias esperan su turno; un plan logístico acelera intervenciones, pero la meta de dejar mora cero este año sigue siendo un desafío monumental.
En el Hospital del Niño Dr. José Renán Esquivel, se han implementado jornadas sabatinas para cirugías de baja complejidad —hernias, hidroceles, fimosis— afectando positivamente a más de 300 niños, aunque aún hay cerca de 200 menores pendientes, además de 150 casos complejos que exigen más tiempo de quirófano, personal especializado y recursos.
Una deuda médica que la población paga con cotizaciones
La caja sigue descontando… sin resultados reales
Mientras la Caja de Seguro Social (CSS) mantiene descuentos puntuales y constantes a quienes cotizan, su capacidad para operar con eficiencia no está reflejando ese compromiso financiero.
- La mora quirúrgica general bordea los 19,000 procedimientos pendientes, incluyendo unos 10,000 de cataratas, especialmente en adultos mayores.
- Si bien se han logrado avances mediante jornadas extraordinarias —como 6,865 cirugías entre diversas especialidades mediante un plan de rescate quirúrgico—, el atraso sigue siendo enorme.
- El Hospital Cardiovascular y Torácico logró reducir su lista en un 28% en solo 22 días, pero esto solo aliviana un porcentaje mínimo del total.
Mientras tanto… los niños siguen esperando
Los niños no tienen capacidad legal para exigir. Sus familiares enfrentan angustia, prolongadas esperas y desplazamientos —y sin garantías de cuándo serán agendados.
¿Corrupción o negligencia institucional?
Aunque no existen pruebas concretas, muchas personas señalan la falta de transparencia en licitaciones, abastecimiento de insumos o partida presupuestaria como posibles filtros a los recursos que deberían salvar vidas.
Un usuario compartió en redes:
“Una niña espera, una hernia puede complicarse… mientras cotizan, la CSS sigue inamovible.”
Otro agregó: “Prometen, reorganizan… pero mi hijo sigue sin fecha quirúrgica, y los descuentos no entienden de fallas.”
Un llamado urgente más allá de cifras
- Las familias necesitan seguridad, no estadísticas: acceso real y oportuno a intervenciones que salvan su futuro.
- La CSS debe garantizar transparencia total en el uso de los recursos destinados a infraestructura, insumos y personal.
- El Estado no puede maquillar avances en cifras sin que estas reflejen mejoras tangibles en la realidad de niños, adultos mayores o quienes luchan por volver a vivir con dignidad.
Esta nota busca darles voz a quienes no pueden esperar más. Panamá merece un sistema que cumpla con sus cotizantes, pero, sobre todo, proteja a los niños y a los más vulnerables.















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