Los arrendatarios de puestos de venta en Merca Panamá deberán empezar a pagar la electricidad que consumen, mientras que a los productores se les cobrará por los servicios en los centros poscosecha de la Cadena de Frío.
La medida busca aliviar las finanzas de la institución, que destina cerca de $3 millones anuales al pago de energía. Actualmente, hay comerciantes que mantienen hasta seis neveras funcionando sin costo alguno. Con los nuevos medidores, el gasto se individualizará.
También los productores que utilizan los centros de manejo poscosecha –donde se lavan, clasifican y preparan hortalizas como papas, zanahorias, tomates, cebollas y productos verdes– deberán cubrir una tarifa por estos servicios que antes recibían gratis.
El gerente de la Cadena de Frío, José Pablo Ramos, aclaró que los cobros no tienen como fin aumentar precios al consumidor, sino cubrir gastos operativos que ascienden a $3.5 millones. Sin embargo, productores y comerciantes advierten que, como ocurre en la cadena de distribución, cualquier costo adicional podría trasladarse en algún porcentaje a los consumidores finales.
Aún no está definido si el impacto será inmediato o gradual, pero especialistas en economía agroalimentaria coinciden en que el objetivo es ordenar y hacer sostenible la operación de Merca Panamá, y que la variación de precios dependerá de la capacidad de absorción de cada comerciante y productor.














Deja una respuesta