Aunque Panamá no presenta las estaciones marcadas como en otros países, sí existen variaciones climáticas y ambientales que influyen en la aparición de diferentes tipos de alergias a lo largo del año. Estas afecciones, muchas veces subestimadas, pueden afectar seriamente la calidad de vida de niños, adultos y personas mayores en todo el país.
Durante la temporada seca (diciembre a abril), la exposición al polvo, polen y contaminantes aumenta notablemente. Es común que personas con rinitis alérgica, asma o conjuntivitis experimenten síntomas como estornudos frecuentes, congestión nasal, ojos llorosos y dificultad para respirar. El aumento de actividades al aire libre y la sequedad del ambiente agravan estas condiciones.
Por otro lado, en la temporada lluviosa (mayo a noviembre), la humedad favorece la proliferación de hongos y ácaros en los hogares, desencadenando crisis alérgicas en personas con sensibilidad a estos agentes. Las paredes húmedas, el uso frecuente de ventiladores o aires acondicionados sin mantenimiento, y la acumulación de polvo en espacios cerrados, son factores que elevan el riesgo.
La Dra. Yaritza Rodríguez, especialista en alergias del Hospital del Niño, explicó que «las alergias respiratorias en Panamá están entre las causas más frecuentes de consultas médicas, especialmente en la población infantil y en personas con antecedentes familiares alérgicos.»
Desde el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social se recomienda a la población:
- Evitar la exposición al polvo y al humo
- Mantener limpios y ventilados los espacios del hogar
- Realizar mantenimiento frecuente a aires acondicionados
- Consultar con un alergólogo si los síntomas persisten
- No automedicarse
Además de las alergias respiratorias, también son comunes las alergias alimentarias y a picaduras de insectos, especialmente en zonas rurales y durante los meses más lluviosos, cuando los mosquitos y avispas aumentan su actividad.
Educar a la población sobre los síntomas, prevención y manejo de las alergias es clave para reducir complicaciones. Muchas veces, un diagnóstico temprano puede hacer la diferencia entre una vida con calidad y años de malestar sin tratamiento adecuado.
Las autoridades de salud continúan fortaleciendo las campañas informativas en escuelas, centros de salud y medios digitales para promover hábitos saludables que ayuden a prevenir estas afecciones, que aunque comunes, pueden tener consecuencias graves si no se tratan a tiempo.















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