En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto, autoridades de salud, organizaciones comunitarias y madres en todo el país destacan el valor insustituible de amamantar. Lejos de ser solo una práctica tradicional, la lactancia materna es reconocida como un derecho humano, una medida preventiva de salud y una herramienta poderosa contra la desnutrición infantil.
El Ministerio de Salud (MINSA) y la Caja de Seguro Social (CSS) impulsan campañas educativas en centros de salud, hospitales y escuelas, con el fin de promover la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida y su continuación complementada hasta los dos años o más.
Beneficios que perduran
La leche materna contiene todos los nutrientes necesarios para el desarrollo físico y neurológico del bebé, así como anticuerpos que fortalecen su sistema inmunológico. Entre sus múltiples beneficios se encuentran:
- Prevención de enfermedades respiratorias, diarreas y alergias.
- Reducción del riesgo de obesidad y diabetes infantil.
- Establecimiento de un vínculo afectivo sólido entre madre e hijo.
Asimismo, las madres también se benefician, ya que la lactancia ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama y ovario, promueve la recuperación posparto y refuerza la autoestima materna.
Un desafío que necesita apoyo
Aunque muchas madres desean amamantar, enfrentan obstáculos como la falta de espacios adecuados en el trabajo, el desconocimiento, la presión social y la escasa red de apoyo. Por ello, las autoridades hacen un llamado a todos los sectores —familias, empleadores y comunidades— para crear ambientes protectores y respetuosos de la lactancia.
En Panamá, la Ley 50 de 1995 protege el derecho a la lactancia materna y establece la obligación de crear salas de lactancia en instituciones públicas y privadas. Aun así, muchos espacios siguen sin condiciones dignas para madres lactantes.
Educación, compromiso y amor
“La lactancia es una decisión informada, pero también un acto que requiere respaldo emocional y social. Toda madre merece ser acompañada, no juzgada”, expresó la doctora Marta Ríos, pediatra del MINSA.
El llamado es claro: amamantar no es solo tarea de la madre, es responsabilidad compartida. A través de la educación, el acompañamiento y políticas públicas efectivas, se puede garantizar que más niños y niñas inicien su vida de la mejor manera posible.
















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